LOS SILENCIOS DEL SONIDO

    Cansada de la inseguridad, decido invertir en una costosa alarma contra robos para proteger mi automóvil. No soy la única, todos han equipado a los coches con sofisticados sistemas sonoros que alertan a sus dueños cuando son vulnerados. En la noche todas suenan, algunas activadas por  vibraciones del suelo, otras por un perro,  gato o algún transeúnte distraído. Así puedo descansar tranquila hasta el trágico instante en que  me despierto de un sobresalto: ha dejado de sonar una alarma ¿Será la de  mi auto?

( De "Oíd el ruido de rotas metáforas", Macedonia 2015)

# 3

El agua cubrió la cúpula de la Catedral y, como nos bastó caminar erguidos en dos patas, nunca aprendimos a volar.